El asfalto resplandece bajo la lluvia, reflejando las luces moradas y azules de los anuncios holográficos. Caminas entre los edificios como si fueras parte de ellos, un espectador atrapado en el ruido constante de la ciudad. A tu derecha, una pantalla gigante parpadea, su mensaje fragmentado por el desgaste de los datos: "LIBÉRATE CON ATARI R...". La Rue Saint-Rustique está llena de figuras encapuchadas que no se molestan en mirar hacia arriba, ajenas al caos que sigue a su alrededor. Un par de cyborgs de mirada vidriosa y tatuajes de circuitos integrados cruzan a tu lado. Sabes que no te debes detener aquí mucho tiempo.

Al girar una esquina, un par de drones de la Sûreté zumban por encima de ti, sus ojos rojos observando, como si pudieran leer cada uno de tus movimientos. Te hacen sentir vulnerable, pero continúas, evitando la mirada de los traficantes de chips, cuando de pronto algo te detiene. Notas la presión en tu bolsillo antes de que la alerta de tu HUD te lo confirme: Credchip comprometida

—La cartera —dice una voz rasposa, como si hubiera sido arrancada de alguna frecuencia perdida—.

Son niños. O eso parecen. Uno de ellos está ya junto a ti, su cuerpo una amalgama de carne humana y cables expuestos, pequeños implantes de alta gama que se asoman bajo la piel sucia. La niña a su lado, con una cara cubierta de cicatrices, te mira sin pestañear, los labios agrietados en una sonrisa torcida. No son simplemente mendigos. Son cazadores, parte del ecosistema de este nivel. 

Sabes que no tienes tiempo que perder. Los niños son rápidos y no dudarán en usar lo que sea necesario para conseguir lo que quieren. El aire se espesa y el zumbido de un dron sobrevolando el lugar marca el ritmo de tu buen juicio...

Atrapas la muñeca del más cercano, retorciéndola justo lo suficiente para que suelte el botín. Quizás les enseñes una lección.

Negocias, ofreciéndoles alguna gilipollez: información, un código de acceso, una oportunidad mejor que el robo. (Suma 10 minutos a la hora que tuvieses anotada). 

Accedes al ataque sin resistencia, activando el rastreo remoto de tu credchip y ya los seguirás después. (Suma 5 minutos a la hora que tuvieses anotada). 

El club espera, pero la ciudad nunca dejará que llegues sin pagar un precio...

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